Gestalt es una palabra de origen alemán y no tiene una exacta traducción al castellano, siendo lo que más nos aproxima a ella los conceptos de configuración, emergente o forma como figura que se organiza sobre un fondo.

Los primeros que convirtieron la palabra gestalt en una teoría fueron los investigadores Max Wertheimer (1880-1.943), Kurt Koffka (1.886-1,941) y Wolfgang Kohler (1.887-1.967) cuando estudiaban los procesos de percepción. Aquí enfatizan el concepto de que la percepción está organizada, y que la organización tiende a ser tan buena como lo permiten los elementos del campo que se estructura. En 1912 estos autores dieron a conocer un trabajo conjunto que se considera como fundamental dentro de la psicología gestáltica, que todavía no tiene nada que ver con los conceptos de psicoterapia gestalt de Perls que a nosotros nos interesan. Lo importante de estas aportaciones es que se rehúsa aislar los fenómenos para explicarlos, y lo que realmente importa es el fenómeno como totalidad. Los psicólogos de la percepción estudiaron el movimiento aparente en el que se fundamentan los dibujos animados y el cine, y aquí se dan cuenta de que la percepción ha de hacerse desde la integración y superposición de los fotogramas y no viendo las imágenes o las fotos de una manera aislada. Aquí lo que realmente importa es el fenómeno como totalidad, es decir de forma global u holística.

Perls ve el cuerpo humano como un campo al que hay que estudiar en su totalidad y no de forma aislada, por eso estos conceptos de la Psicología de la Forma van a ser importantes a la hora de estructurar su teoría, pero además de estos conceptos van a ir dando cuerpo a la Psicoterapia Gestáltica de Perls otras aportaciones como lo es su formación psicoanalítica; las aportaciones de la psicología existencialista, donde cada individuo debe responsabilizarse de su propia existencia y nada ni nadie es distinto de lo que es; la fenomenología de Hussler, incidiendo fundamentealmente en la descripción de los fenómenos en lugar de su carácter explicativo; el holismo de Jean Smuts donde se pone en evidencia que el todo es superior a la suma de las partes; el psicodrama de Moreno, con la representación de roles; el concepto de coraza muscular de Reich, que supone que tanto los estímulos externos como internos pueden resultar un peligro para el organismo y el individuo organiza una armadura corporal para defenderse de ellos; el enriquecimiento que aportan las filosofías orientales del Zen (el darse cuenta) y el tao (conceptos de polaridades); y por último la importancia de ciertos autores como Rank (la lucha por la individuación), Adler (trabajo sobre la responsabilidad de cada uno), Jung (carácter polar de la vida humana y el poder de la individuación), Horney (el compromiso humano, la orientación práctica, la importancia de la ubicación en el presente, y la tiranía del deber), etc…

Todo esto irá consolidando una serie de principios que darán forma a la psicoterapia Gestalt, de los cuales el más importante es el del aquí y ahora.

El aquí y ahora

Del ahora podemos decir que sólo existe el presente. El pasado se fue y el futuro está por llegar. Si quiero cambiar sólo puedo hacerlo en el presente, y está claro que cuanto más vivo el presente más intensa es mi vida y cuanto menos vivo el presente menos intensa es mi vida, ocurre que aunque esto es teóricamente fácil, en la experiencia vivir el ahora no lo es tanto, ya que aparecen una serie de mecanismos evitativos que me lo impiden como concentrarme en el futuro, de tal manera que mejor no hago las cosas hoy, las haré mañana, cuando sea mayor, cuando tenga dinero o un oficio o cuando me jubile o esté en otra vida.

Otra característica neurótica sería la de concentrarme en el pasado y desde ahí no arriesgarme a vivir lo que me presenta el momento.

La dispersión y la hiperactividad también son dos mecanismos evitativos que me sirven de coartada para no estar en lo que necesito ahora.

El aquí es el complemento directo del ahora, y tiene que ver con lo que me pasa en mis contenidos, en mi cuerpo, en mis tripas. El evitar esto tiene que ver con hablar de los otros en lugar de mí, o generalizar o hablar de forma impersonal en lugar de comprometerme con lo que digo, en esconderme en lo que decimos nosotros en lugar de lo que yo digo.

De cualquier forma el vivir el aquí y ahora no excluye de ninguna manera la acción presente de acordarse, hacer proyectos o referirnos a realidades lejanas.

Un buen ejercicio para hacer sería el de ver cuales son los mecanismos que empleo para evitar vivir el aquí y el ahora.

El darse cuenta

Otro principio importante es el del darse cuenta, y es la capacidad que tiene cada ser humano para percibir lo que está ocurriendo. Tiene que ver con lo obvio, y justo lo neurótico consiste en no ver lo obvio.

El darse cuenta de uno mismo o mundo interior y desde ahí registro todo lo que va pasando a nivel de sensaciones, emociones, percepciones, como ¿qué estoy sintiendo?¿cómo?¿dónde?

El darse cuenta del mundo externo y objetivo, que aparece con el contacto sensorial, donde a través de los sentidos vamos a registrar los datos de realidad externos.

Y por último algo que se llama la zona intermedia que tiene que ver con la zona mental y de la fantasía.

El darse cuenta es un logro saludable y supone aprender desde todos los frentes posibles.

Las cuatro preguntas básicas del darse cuenta se resumen en las siguientes: ¿cómo estás?¿qué sientes?¿qué necesitas?¿qué tratas de evitar? Todo esto, por supuesto, se ubica en el aquí y ahora.

El darse cuenta es la base del autoconocimiento que nos sirve para recordar cosas muy básicas como el que yo no tengo un cuerpo sino que soy un cuerpo. No es que tenga emociones sino que soy mis emociones y no es que tenga una forma de pensar sino que soy mi manera de pensar.